Era una noche fría, donde mi única distracción era mi teléfono, mire al techo cerrando mis ojos y volando al pasado, donde lentamente ubique una fecha, pero no una fecha cualquiera, una fecha que me hizo suspirar y volar al mismo tiempo, pequeños detalles sin grandes significados, pero que para mi, eran un recuerdo que no se borra, recuerdos que nos enseñan a no siempre confiar, en fin, me hundí mas en mis recuerdos, las lagrimas salían lentamente, algunas de tristezas y otras de dolor, dependiendo del recuerdo
Suspire y abrí los ojos, cayendo en la realidad, viendo como lo que yo aun deseaba jamas se cumplirla, por el simple hecho de ser pasado, pero como todo ser humano masoquista, cerré los ojos con fuerza y me hundí en mas recuerdos, donde sonreír era poco, donde la dicha era hermosa, pero tanta dicha me cegó y me llevo a no ver la realidad y las diferentes señales de la vida
Hoy en día, esta noche calurosa, las cosas cambiaron, veo las cosas con los ojos abiertos, con la dura realidad, ese error que hoy odio pero que aquella vez ame con locura, es imposible entender al corazón, ya que en su mundo paralelo, todo es perfecto