Era una fría y oscura noche del mes de abril, yo deambulaba por las calles de la ciudad, observando las pocas luces y las grandes filas de parejas que había alrededor, estar tan distraída no permitió que me fijara en la gran pared que tenia al frente y que hizo que perdiera el conocimiento durante aproximadamente 2 horas
Solo puedo recordar que desperté en una cama que definitivamente no era mi cama, abrí mis ojos que se tardaron unos 10 segundos en poder ver la habitación y darse cuenta que no era mi habitación, estaba en un lugar desconocido y el miedo se apodero de mi, me levante con temor a no saber quien estaba tras esa puerta, pero ese misterio quedo al descubierto al ver entrar a un chico, un hermoso chico con una sonrisa tímida pero a su vez llena de confianza, que me miro y solo me dijo "perdiste el conocimiento durante dos horas, es natural que estés asustada" Tras esas palabras, mi miedo desapareció, sonreí y me senté de nuevo en la cama.
- 2 horas?
-Si, por eso te traje hasta aquí, no te iba a dejar tirada en medio de la nada
-Que hora es?
-12 a.m
-Wow, disculpa mi reacción, no recuerdo nada de lo que paso
-Naturalmente, tienes hambre?
-Eso creo
Dicho esto el misterioso personaje me dejo sola de nuevo en la habitación y fue a preparar algo, mientras yo solo observada el lugar, que a propósito era muy hermoso y me daba la idea de haber estado allí, me sentía en paz, sin miedo alguno y así fue que pasaron menos de 20 minutos cuando el amable chico llego con una bandeja llena de comida que deposito en la cama y me observo comer mientras yo solo podía observarlo como una tonta, como me sonreía, solo tenia algo en mente y era poseer esos labios sobre los míos hasta que pidieran clemencia.
La observe y mis impulsos de adueñaron de mi cuerpo, la tome suavemente por la cintura atrapando sus labios en los míos y alegrarme aun mas de que fue correspondido, ella coloco sus delgados brazos en mi cuello haciendo que mi mente enloqueciera y queriendo hacerla mía, sus ojos me llevaron al cielo mientras la hacia mía, pero por alguna extraña atención no podía tocar de nuevo su boca, me sentía impaciente, sus labios eran una perdición, cerré los ojos durante 5 segundos para después, al abrirlos, despertar agitado en mi cama, con la camisa empapada, si, todo había sido un sueño.